Vas a alquilar tu piso. ¿Cómo saber si el inquilino es de fiar?

Elegir bien a tu inquilino es la decisión más importante de todo el alquiler. Estos son los documentos que puedes pedirle legalmente, la regla del 30% de solvencia y las señales de alarma que conviene reconocer.

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Vas a alquilar tu piso. ¿Cómo saber si el inquilino es de fiar?

Ningún sistema garantiza que un inquilino vaya a pagar. Pero hay forma de inclinar mucho la balanza a tu favor antes de firmar.


Es probablemente la conversación más importante de todo el alquiler, y casi nadie le dedica el tiempo que merece. Antes de que firméis nada, antes de que entreguéis las llaves, antes de cerrar la fianza en el banco autonómico, tienes que decidir si quieres alquilarle tu piso a esta persona durante los próximos cinco años (te contamos qué pasa cuando el contrato cumple 5 años en nuestra guía).

Es una decisión que el contrato no protege: cuando un mal inquilino entra en tu vivienda, la Ley de Arrendamientos Urbanos te ayuda poco. Lo que sí ayuda es no haberle abierto la puerta de entrada.

En resumen

Puedes pedir al candidato documentación proporcional para valorar su solvencia (nóminas, contrato de trabajo, declaración de la renta), siempre cumpliendo el RGPD: solo lo necesario, con su consentimiento y sin conservarla más de lo debido.

Ninguna verificación garantiza el pago: reduce el riesgo, pero la decisión final es siempre tuya.

RGPD y criterios de la AEPD sobre solvencia de inquilinos

La verdad incómoda sobre elegir inquilino

No existe ningún método infalible para saber si alguien va a pagar puntualmente durante cinco años. Ninguno.

Hay personas con nómina de 4.000€/mes y vida laboral impecable que dejan de pagar en el mes seis porque pierden el trabajo, se divorcian o atraviesan una crisis personal. Hay personas con perfiles laborales irregulares que pagan religiosamente todos los meses durante todo el contrato. La vida no se ajusta a un baremo.

Lo que sí puedes hacer es reducir significativamente el riesgo antes de firmar: pedir la documentación correcta, contrastarla, hacer preguntas concretas y prestar atención a las señales que la mayoría ignoramos en mitad de la prisa por alquilar. La verificación no garantiza nada, pero un inquilino que pasa una verificación seria tiene estadísticamente menos probabilidades de impago que uno al que se acepta a ciegas. Esa diferencia, multiplicada por cinco años, es lo que separa un buen alquiler de una pesadilla.

La decisión final siempre es del propietario. Lo que sigue es información para que la tomes mejor.

Los documentos que SÍ puedes pedir legalmente a un candidato

Estos son los documentos básicos que cualquier propietario tiene derecho a solicitar antes de formalizar un contrato. Pedirlos no solo es legal — es lo esperado por cualquier inquilino serio:

  • DNI / NIE / pasaporte vigente del candidato y de todas las personas adultas que vayan a habitar la vivienda. Si es comunitario, el NIE; si es extracomunitario, el NIE más el permiso de residencia y trabajo en vigor.
  • Las últimas 3 nóminas si es asalariado, con sello o firma de la empresa.
  • Contrato laboral vigente (indefinido, temporal o fijo discontinuo) con fecha de inicio y duración.
  • Vida laboral actualizada, descargable gratis desde la web de la Seguridad Social. Muy útil porque muestra la estabilidad real de los últimos años, no solo el contrato actual.
  • Última declaración de la renta (modelo 100). Permite contrastar los ingresos declarados con las nóminas presentadas.
  • Extracto bancario de los últimos 3 meses para confirmar que los ingresos efectivamente entran en su cuenta.
  • Si es autónomo: últimas declaraciones trimestrales de IVA (modelo 303) y/o IRPF (modelo 130 o 131), más la última renta anual.
  • Si es jubilado o pensionista: certificado de revalorización de la pensión emitido por la Seguridad Social.
  • Referencias de propietarios anteriores (opcional pero muy útil — confirman comportamiento como inquilino, no solo solvencia económica).

Importante sobre RGPD: cuando pides toda esta documentación, estás tratando datos personales personales. Debes informar al candidato del uso que les vas a dar (verificación para el contrato), guardarlos de forma segura y eliminarlos si no se firma el contrato o cuando termine el alquiler. No los compartas con terceros sin consentimiento expreso.

Los documentos que NO puedes pedir (aunque te tiente)

Aquí entran la Constitución y la Ley de Igualdad. Estos datos están protegidos por el principio de no discriminación, y pedirlos como condición para alquilar puede llevarte a una denuncia. Aunque entiendas el motivo emocional, no son legalmente admisibles:

  • Estado civil (soltero, casado, divorciado)
  • Orientación sexual o identidad de género
  • Religión o creencias
  • Datos médicos o de salud
  • Origen étnico o nacional como criterio de selección
  • Si está embarazada
  • Si tiene hijos (puedes preguntar cuántas personas vivirán en la vivienda, no si son hijos)
  • Datos políticos o sindicales

Sí puedes preguntar cuántas personas convivirán en la vivienda (es información relevante para la conservación del inmueble y los consumos) y solicitar el DNI de todos los adultos. Pero ahí termina lo que puedes saber legítimamente sobre la composición familiar.

La regla del 30% y otras métricas de solvencia

Una vez tienes la documentación, llega el momento de hacer números. La regla más extendida en el sector inmobiliario español es:

La renta mensual no debería superar el 30-35% de los ingresos netos del candidato.

Si alquilas a 1.000€/mes, los ingresos netos del candidato (o de la unidad familiar firmante) deberían rondar al menos los 3.000-3.300€/mes. Es una métrica que no garantiza nada, pero por debajo de ella empieza el terreno arriesgado: una subida puntual de gastos, una bajada de ingresos o un imprevisto puede romper el equilibrio mensual del hogar y traducirse en impago.

Métricas complementarias que conviene mirar:

  • Estabilidad laboral: ¿lleva más o menos de un año en el trabajo actual? ¿Es contrato indefinido o temporal?
  • Coherencia entre fuentes: ¿las nóminas que aporta cuadran con la declaración de la renta y con los ingresos que se ven en el extracto bancario? Las inconsistencias son la mejor señal de algo que conviene aclarar.
  • Trayectoria como inquilino: si lleva alquilando los últimos diez años en el mismo piso, eso es una señal buenísima. Mudanzas muy frecuentes sin justificación clara son una señal a tener en cuenta.

Sobre servicios de verificación: existen herramientas de scoring crediticio (Experian, Equifax) y ficheros de morosos (ASNEF, RAI) que pueden complementar tu verificación manual. Tienen valor real porque acceden a bases de datos a las que tú no puedes acceder por tu cuenta. Pero recuerda: ningún scoring predice el futuro de una persona, solo describe su historial pasado. Y el candidato tiene derecho a saber que vas a consultar estos servicios y a oponerse según el RGPD.

Las señales que dicen más que cualquier nómina

Hay algo que ningún documento te dirá y que es probablemente el mejor indicador de cómo será un inquilino: cómo se comporta durante el propio proceso de selección. Estas son las señales que conviene observar sin paranoia, pero sin ignorarlas:

  • Resistencia a aportar documentación básica. Un candidato serio entiende que pedirle nóminas y referencias es lo normal. Quien se ofende, se va por la tangente o promete enviar la documentación "más tarde" y nunca llega, está dando una respuesta.
  • Presión para firmar rápido. "Necesito una respuesta hoy" o "si no firmamos esta semana me voy a otro piso" son tácticas que conviene resistir. Un buen inquilino respeta tu tiempo para verificar.
  • Pagar en efectivo o por adelantado en exceso. Pagar varios meses por adelantado puede sonar tranquilizador, pero es atípico. A veces esconde la intención de "blindar" la entrada para que la verificación sea más laxa.
  • Versiones cambiantes sobre su situación laboral. Si en la primera conversación dice que trabaja en una empresa y al pedir documentación resulta ser otra, o si las nóminas no coinciden con lo que cuenta verbalmente, conviene parar y verificar mejor.
  • No haber leído el anuncio. Si pregunta detalles que aparecen claramente publicados (precio, metros, comunidad incluida), probablemente está aplicando a todo lo que ve sin filtrar.
  • Pedir modificaciones sustanciales antes de firmar. Negociar el precio o la fecha de entrada es normal. Pedir cambiar las condiciones de la fianza, eliminar cláusulas o pactar "trato especial" sobre pagos es una mala señal.
  • Falta de referencias de propietarios anteriores. Si lleva años alquilando y no puede (o no quiere) ponerte en contacto con ningún propietario anterior, ahí hay algo.

Ninguna de estas señales, por sí sola, descalifica a un candidato. Pero cuando aparecen dos o tres juntas, conviene parar, respirar y verificar más despacio. Un buen alquiler empieza por una conversación honesta antes de firmar nada — y por un contrato bien redactado que recoja lo acordado. Cuando esa conversación no fluye o la documentación no llega, casi siempre hay una razón.

Preguntas frecuentes

¿Puedo rechazar a un inquilino sin dar motivos?

Sí. Como propietario tienes libertad para elegir a quién alquilas tu vivienda, sin obligación de justificar la decisión. Lo único que no puedes hacer es discriminar por motivos prohibidos por ley (origen, religión, sexo, orientación sexual, situación familiar, discapacidad). Si rechazas por solvencia insuficiente o por preferir otro candidato, no tienes que explicarlo. Si el rechazo es por motivos discriminatorios y se puede probar, te enfrentas a sanciones.

¿Cuánto tiempo puedo guardar la documentación de un candidato rechazado?

Según el RGPD, solo el tiempo necesario para gestionar el proceso. Una vez decidido no alquilar a ese candidato, debes eliminar su documentación en un plazo razonable (la AEPD sugiere máximo 1-3 meses si no hay reclamación pendiente). No la guardes "por si acaso" indefinidamente.

¿Vale con un certificado de solvencia online?

Es un buen punto de partida, pero no sustituye la verificación documental. Un certificado online te da una validación rápida basada en lo que el propio inquilino aporta a la plataforma. Para alquileres de larga duración, conviene complementarlo con la documentación original solicitada directamente al candidato.

¿Y si el candidato es perfecto pero no tiene historial laboral en España?

Es frecuente con expatriados, recién llegados o estudiantes. En estos casos puedes pedir: documentación equivalente de su país de origen (con traducción jurada si no es UE), una garantía adicional (aval bancario o depósito extra hasta el límite legal de dos mensualidades), o un avalista con residencia y solvencia en España. Lo importante es no descartar automáticamente — pero tampoco aceptar sin un colchón de protección.

¿Sirve confiar en mi intuición?

La intuición vale como complemento, no como sustituto. Si tu instinto te dice que algo no encaja, vale la pena verificar con más cuidado (más referencias, más extractos, una segunda visita). Pero la intuición sola, sin documentación que la respalde, es un mal predictor: nos hace confiar en personas que nos caen bien y desconfiar de personas que no, y eso roza la discriminación.


Esta información está actualizada a julio de 2026. La normativa de protección de datos (RGPD) y las leyes contra la discriminación son de aplicación estricta en la selección de inquilinos. Si tienes dudas concretas sobre qué puedes y no puedes pedir, o sobre cómo gestionar la documentación de candidatos, conviene consultar con un profesional especializado en arrendamientos y protección de datos.